20.5.20

Defensores Unidos #3


United We Stand (Parte 3 de 3)
"Oblivion"
Historia: RXM & Zirijo


I

Parecía como si nunca hubiesen dejado de utilizar el salón.
El olor a café, las pantallas parpadeando buscando información en las redes de comunicación, las conversaciones, las estrategias. Todo indicaba que nada había cambiado. Pero si lo había hecho.
La mayoría de los que recorrían las instalaciones lo hacían por primera vez. Eran casi todos novatos y recién reclutados. El más viejo en el lugar era Nick Bradford, piloto de Megabot, quien estaba pendiente de las pantallas mientras los demás realizaban los primeros recorridos en las instalaciones.

—¿Cómo va todo? —preguntó Blackbird, recién llegado, sorprendido por los rostros y máscaras nuevas, pero concentrado en la investigación.

—Snowstorm llegó con Black Force, y aceptó esta vez la invitación. Además para la División Global contamos con Nocturno de Inglaterra, Kamikaze de Japón, y The Owl de territorio manejado por O.M.E.N. —informó Megabot, señalando a cada uno en la imagen de la pantalla con su respectivo expediente.

—Oí hablar de Kamikaze… creo que se enfrentó a AHB-42. Tiene el coraje —dijo Blackbird.

—Lo importante es que nuestro número va en aumento ante cualquier problema ¿Conseguiste que Quasar regresara? —preguntó Nick haciendo una pausa.

—Génesis lo convenció. Cuando me llamaste tuve que dejarlos en Canadá para llegar a tiempo para recibir a los nuevos.

La computadora interrumpió lo que hacía para dar la señal: “código de acceso permitido. Quasar”.
Desde las alturas, el techo de cristal reforzado permitió la entrada del defensor que era acompañado por Génesis.

—Bienvenido, Quasar —saludó Megabot—. Hola, Génesis.

—Mi nombre es Henry, Nick —respondió el canadiense.

—Y yo prefiero que aquí me llames Megabot, Henry.

—Muy bien, Megabot —acordó, alejándose junto a Génesis, que saludó con un gesto de su mano.

—Ya estamos todos —dijo Megabot, satisfecho—. Solo falta…

La señal de alarma lo interrumpió. En la pantalla apareció el nombre que había estado esperando durante todo el proceso de reclutamiento.
En fuertes letras rojas decía “llamada de auxilio de Marcus Wilson. Ubicación: Planta de energía de Angalil”.

II

Trazaron el plan, y partieron, confiando en el equipo designado para la misión, conformado por Blackbird, Megabot, Hombre de Fuego, Rainbow, Snowstorm, Black Force, The Owl y Kamikaze.
La figura del ex presidente de los Estados Unidos se perdía en las afueras de la planta de energía de Angalil. Corría muy apresurado, escondiéndose de algo, o alguien.
El vehículo de Defensores Unidos los dejó a varios metros, donde el ruido de los propulsores que mantenían elevada la nave, no pudiera alertar a nadie.

—Hay que alcanzarlo, pero sin mucho alboroto. No sabemos si nos observan —ordenó Megabot.

Distribuyó el equipo con Blackbird, Hombre de Fuego, The Owl y Rainbow por la derecha; y Megabot, Snowstorm, Black Force y Kamikaze por la izquierda, rodeando la planta de energía. La distancia hacía imposible reconocer a la persona que huía, pero la señal recibida en el cuartel general indicaba que era Marcus Wilson. El protocolo indicaba que debía ser protegido.
Los grupos avanzaron reconociendo cada centímetro alrededor de la planta, para asegurar el perímetro. La pradera colindante estaba despejada y la habilidad del grupo de Defensores Unidos les permitió acercarse con gran rapidez al ex presidente.

—Señor Wilson, deténgase. Ya estamos aquí para protegerlo —dijo Megabot, siendo el primer grupo en alcanzarlo.

—¡Alto todo mundo! —exclamó Rainbow—. Este sujeto expele una fuerza extraña.

—Pero Rainbow, es el ex presidente Marcus Wilson, muestra un poco más de respeto —ubicó Megabot al hechicero.

—Él no es quien dice ser —dijo Rainbow.

Cuando Megabot se acercó a él, el mago pronunció palabras extrañas, y gesticuló con las manos un hechizo. Una gran ráfaga rodeó a Wilson, y destellos de colores crisparon a su alrededor.

—¡Hey! —exclamó Snowstorm, quejándose con Rainbow al no entender lo que sucedía, pues el segundo grupo había llegado recién.

Pero su expresión cambió cuando la ráfaga se detuvo, y ya no era el ex presidente Wilson quien estaba allí, sino que Raymond Curtis.

—¡Lo hizo de nuevo! Jugó con nuestra percepción y nuestros recuerdos… —dijo el Hombre de Fuego, abalanzándose sobre el custodiado.

—¡Esperen! ¡Esperen! —gritó Curtis, al ver que todos cambiaban sus semblantes—. Puedo explicarlo, necesito de su ayuda.

III

—M-m-me están siguiendo… —explicó nerviosamente Curtis con las manos en el aire y de rodillas ante los defensores.

—¿Quién te sigue? —interrogó Black Force, con algunas sospechas en mente.

—Logos. Él prometió hacerme pagar luego de expulsarme de su iglesia, he estado escondiéndome —reveló Curtis—. Tengo claro que soy un pecador, y mi señor Logos no me perdonará la vida, pero…

—¿Qué pasó, Curtis? —preguntó Blackbird al ver la expresión desencajada del fugitivo, que se miraba las manos, y se arrullaba efusivamente.

—No puedo evitarlo, desaparecer, hacer lo que quiera… manipularlos a ustedes, imbéciles.

Black Force se acercó agresivamente al oír el insulto, pero Megabot lo detuvo con un gesto.

—No saben las veces que nos hemos visto sin que lo sepan, no saben cuánto se puede hacer… no mi Señor, perdóname…

El atormentado Curtis se recostó en el suelo, comenzando a tiritar.

—Haz algo Rainbow, para calmarlo un poco —pidió Snowstorm a Rainbow.

El mago pronunció palabras, y nuevamente moviendo sus manos, logró dormir al perturbado Curtis.

—¿Dónde lo llevarán? Con sus habilidades será fácil que escape de cualquier cárcel —preguntó preocupado The Owl.

—Al “Torque” —respondió Blackbird, mientras tomaba al dormido Curtis para llevarlo a la nave—. Es un proyecto en el que trabaja O.M.E.N. Una prisión en órbita, infranqueable.

—NO LLEVARÁN AL PECADOR, A NINGUNA PARTE —ordenó una potente figura que apareció súbitamente a pocos metros del lugar donde estaban reunidos.

—¡Es él, es OBLIVION!

IV

La amenaza que precipitó la reunión del equipo de Defensores Unidos apareció volando muy a ras de suelo, silencioso, cortando el aire con su alas. Avanzaba directamente hacia donde se encontraba Raymond Curtis, dormido.
Blackbird reaccionó de inmediato, formando un escudo de energía de un color oscuro, mientras que el Hombre de Fuego adquirió su forma ígnea para enfrentar directamente a Oblivion.
Black Force siguió al Hombre de Fuego, y Snowstorm comenzó a bajar la temperatura del entorno, pero Kamikaze intervino erróneamente en su camino, permitiendo que Oblivion golpeara a Justin con el codo, para en seguida desenvainar sus largos cuchillos.
Las armas de Oblivion rompieron con simpleza el escudo de Blackbird.

—¡Hey! —llamó Snowstorm liberando una ráfaga de aire frío, pero ésta no alcanzó al atacante, sino que golpeó a The Owl, que se encontraba en frente.

Rainbow movió con agilidad sus manos, y pronunció palabras que crearon una cadena que atrapó el pie de Raymond Curtis, que se elevaba por la fuerza y el agarre de Oblivion, que ya se lo llevaba. En ese momento, fuertes vientos lo soltaron de sus manos y lo hicieron alejarse, gracias al ataque de Kamikaze.

—¡Muchachos, ordénense! —gritó Megabot, al ver el caos en el trabajo del equipo, que fácilmente había desarmado Oblivion.

Blackbird se dirigió hacia Oblivion con sus puños cubiertos por una gruesa y densa capa de energía. Luego de un par de golpes, Blackbird descendió, dejando el paso a Justin, que liberó de sus manos grandes llamaradas para cegar a Oblivion.
Megabot iba en camino para rematarlo, pero la criatura extendió sus alas y despejó el fuego, empujando a Justin al suelo, y alejando a Megabot.

—Entréguenme al infiel —dijo, suspendido en el aire y mirando a Curtis, que se mantenía encadenado al suelo.

—Curtis es nuestro —respondió Megabot, incorporándose.

—El traidor debe pagar en la corte de Logos, con su amo y señor.

—El desgraciado pagará ante nosotros, tiene derecho a resguardar su vida.

—Eso Logos lo decidirá.

—¡No! —respondió Rainbow, que gesticulaba con las manos. Un destello se apoderó de su alrededor, con los colores que adornaban su vestimenta, y formó un gran triángulo equilátero que a continuación se tiñó de negro—. ¡Tráiganlo acá! —pidió.

Kamikaze se elevó por detrás de Oblivion y lo empujó con fuertes ráfagas hacia Rainbow. The Owl sacó un muñeco, y le susurró palabras para luego apretarlo. Oblivion se estremeció perdiendo fuerzas, dejándose llevar por los vientos de Kamikaze.
Blackbird entró en el torbellino que empujaba a Oblivion, y con un gran golpe lo acercó lo suficiente para que entrara en el triángulo astral.
Oblivion intentó tomar a Curtis del pecho, ya que se encontraba muy cerca, pero el Hombre de Fuego tomó el brazo del keres y lo  incineró hasta que lo soltara.

V

—¿Qué fue lo que hiciste? —preguntó Justin a Rainbow, luego de cerrar aquel triángulo con Oblivion dentro.

—Lo he desterrado de este plano de realidad. No nos molestará en un buen tiempo.

—Entonces… ¿puede volver? —preguntó Blackbird, tomando a Raymond Curtis, que continuaba profundamente dormido.

—Si, mi magia no es eterna, y menos este tipo de hechizos. Hay que esconder a Raymond Curtis muy bien para que no pueda encontrarlo.

—No lo esconderemos —respondió Blackbird—. Lo llevaremos al “Torque”, tal como lo acordamos.

VI

—J. Monroe me aseguró que Curtis ya está bajo su custodia —afirmó Blackbird al colgar la comunicación directa con el actual director de O.M.E.N.

—Hemos logrado algo importante hoy —se dirigió a todos Megabot en el salón principal. Allí estaban Blackbird, Hombre de Fuego, Rainbow, Quasar, Génesis, Snowstorm; y los miembros que compondrían la nueva División Global: Black Force, Pimpinela Escarlata, Nocturno, The Owl y Kamikaze.

—Casi no lo contamos —interrumpió Justin.

—Pero lo hicimos. Logramos poner en funcionamiento un equipo que tiene miembros nuevos, pero también antiguos. Hoy logramos capturar a un peligroso maniaco, una amenaza para este mundo en reconstrucción. Defensores Unidos es parte de este mundo, y todos los presentes conformamos este sueño de protegerlo.

—Este es un gran equipo —comentó Pimpinela Escarlata en voz baja, registrándolo en su bitácora—. Los estaré observando, para que se conviertan en la mejor encarnación jamás vista de Defensores Unidos.


Fin…

Epílogo

—Henry, ¿quieres un poco de agua? —preguntó Génesis a Quasar, que solo observaba los rostros llenos de alegría de los demás.

—No necesito beber agua, Eve —respondió Quasar.

—Pero, ¿la quieres, o no? —insistió Génesis, con énfasis en el verbo.

En ese momento, la computadora aprobó el código de acceso de un miembro del equipo, ante la sorpresa de todos.

—Me alegro verlos a todos —dijo la mujer que hacía su entrada, vestida de verde y amarillo, con su pelo rubio suelto. Llevaba pintados los ojos, emulando una máscara, pero sin llevar nada puesto en su rostro—. Pero hay algo que no me deja permanecer tranquila en el hospital: Destructor y su nuevo país. Creo que debemos hacernos cargo.



-

No hay comentarios: